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Paraguay 04/2017

El 7 de abril Miguel Bergasa, en compañía del Viajero Solitario, van a realizar un breve viaje a Paraguay. De nuevo vuelven a visitar a los mennonitas paraguayos. Como es costumbre se irá desgranando una crónica diaria. 
Las noticias preocupantes  sobre el país no les hace cambiar de planes. 
El tema de la reelección presidencial está generando enfrentamientos. La noche del pasado viernes 31 de marzo se produjeron altercados en torno al edificio del Senado; que tuvo como consecuencia un incendio, a causa de la acción vandálica de algunos manifestantes, un muerto, 30 heridos y más de 211 detenidos.

Llegada a Asunción 
08/04/2017 


De nuevo en Paraguay. Tras un tranquilo y largo viaje de 12h atrapados en el avión, y sin posibilidad de bajarse en ninguna parada, los viajeros han arribado al aeropuerto de Asunción, seguro que tiene un nombre, pero al viajero no le interesa lo más mínimo averiguarlo, ¡qué más da como se llame!
Al esperar en la cinta para recoger sus maletas comprueban que efectivamente el vuelo UX023 es el que acaba de aterrizar y que en la cinta transportadora van apareciendo las maletas. Tras más de 30 minutos de espera, observan que los dos operarios que dirigen la operación propiciando que las maltratadas maletas circulen correctamente, paran la cinta de entrada y las devuelvan. Al parecer se han equivocado de equipaje. Un pensamiento, a modo de pregunta, ronda por las cabezas de los pasajeros que, ansiosos,  tratan de explicarse el retraso. ¿Cómo justificar el error si al parecer solamente ha llegado un vuelo? ¿A dónde habrán ido nuestras maletas?
El viajero solitario, en esas situaciones de tensión, es muy dado a bromear. Pero, al primer intento, la mirada acusadora de Miguel, le disuade de su pretensión.
Después de una hora de espera aparecen sus maletas, las recogen, atraviesan el control de migraciones sin problemas y acceden a la sala de recepción, donde un gran número de personas esperan la llegada de los pasajeros. Entran. Escrutan al personal que espera y no reconocen a Enrique Dersen y su amigo Albert, quienes  con puntualidad germánica, y colocados en la primera fila, esperan la llegada de los españoles.
Los años no perdonan y Enrique no ha reconocido a Miguel, ni Miguel a Enrique. Tras más de otros 30 minutos, que aprovechan para obtener guaranís, y viendo que no contactan con Enrique, se deciden por tomar un taxi. En un momento, Miguel comprueba que una de las dos personas, que en primera fila esperaban, podría ser Enrique y le llama por su nombre.
El encuentro se produce y tras los abrazos y saludos protocolarios se trasladan al hotel Le Pelican. Allí reciben la visita de  Marta Velázquez, encargada de la revista de la policía, y que conoció Miguel en el viaje en el que rodaron el reportaje por el río Paraguay. Con ella almuerzan y dan un paseo por el centro de la ciudad.
Por la tarde noche visitan el Museo del Barro y allí tienen el enorme placer de saludar a sus amigos Osvaldo Salerno y Ticio Escolar que, como siempre, se encontraban ocupados con sus proyectos artístico-culturales.



Domingo de Ramos 
09/04/2017

El viajero solitario decide madrugar y  marchar a la catedral para asistir a la celebración de los ramos. Le dijeron el día anterior que la celebración sería a las 8 de la mañana, así que ha puesto el despertador a las 6. Para las 7:30 está listo y toma un taxi. El centro de la ciudad se encuentra bloqueado por un maratón multitudinario. Una ingente cantidad de personas de todas las edades, ataviadas con ropa deportiva y camisetas de promoción del Samsun Galaxy 8, circulan por las principales calles del centro.
El taxi tiene que dar un gran rodeo para llegar a la catedral. Los temores del viajero se confirman; la hora de la celebración es a las 11. Da unas vueltas por los alrededores y decide volver al hotel porque a las 10 Miguel y él estaban citados con Paco De Blas, que trabajó como secretario de embajada compartiendo destino en Paraguay con Paco Corral.
Paco ha decidido, tras su jubilación,  vivir en Paraguay donde habitan sus tres hijos. Personaje entrañable y de amena charla, en la que, necesariamente, aparecen anécdotas de sus primeros tiempos en la embajada de Paraguay.
A mediodía se trasladan al Hotel Guaraní donde comparten mesa con Enrique Dersen y Jacob Wall y planifican y organizan el viaje.
Durante el almuerzo se produce una intensa tormenta que por momentos deja anegadas algunas calles de la ciudad. Después de comer acompañan a Enrique y Jacob a una celebración de culto en la iglesia mennonita de Asunción, reencontrándose de nuevo con Albert (el amigo de Enrique que les recibio en el aeropuerto) y familia.
Finalmente vuelven al hotel, donde se reúnen con Gloria Paiva. El viajero recuerda que otro Domingo de Ramos en el 2012 también se encontraron Gloria y él en Asunción.



Camino a Filadelfia 
10/04/2017, lunes

En el Chaco hay tres colonias mennonitas. 
·         La más antigua es la Colonia Menno (1928), cuya capital es Loma Plata; sus primeros pobladores procedían de Canadá. Tras un largo periplo de más de un año: Salieron de Canadá en noviembre de 1926, desde ahí a  Nueva York, luego a Buenos Aires y finalmente arribaron  a Puerto Casado el último día de 1927.  De los 2003 inmigrantes quedaron solamente 1200, fallecieron 168 personas y otros desalentados volvieron a Canadá. 
·         A los inmigrantes canadienses les siguieron los refugiados mennonitas procedentes de Rusia (1929).  Posteriormente vinieron otras personas procedentes de  Harbin, China (1932) todos ellos se asentaron en la Colonia Fernheim, cuya capital es Filadelfia. 
·         La tercera colonia menonita fundada en 1947 con mennonitas procedentes de Alemania, y huidos de Rusia durante la segunda guerra mundial., es Neuland que significa tierras nuevas.
Los mennonitas muy bien cohesionados, consiguieron y todavía mantienen una fuerte organización social basada en el cooperativismo, tienen su propia organización con competencias propias en educación, sus propios bancos y fábricas. Se dedican fundamentalmente a la agricultura y ganadería y son dueños de grandes extensiones de terreno del que saben obtener un óptimo rendimiento. Mantienen su idioma original, un dialecto alemán - holandés.
Los viajeros han reservado el hotel Florida en Filadelfia y, desde esta extensa población, pretenden realizar algunas visitas rememorando la entrada de los mennonitas al Paraguay. Jacob Wall amablemente se ha ofrecido a llevarlos desde Asunción a Filadelfia, distantes entre si, 485Km. El paisaje verde, salpicado de palmeras y cubierto de hierbas altas que sirven de alimento al ganado vacuno, principalmente cebús,  acompaña a los viajeros. Un intenso calor húmedo impregna todo el ambiente.
En el recorrido paran en Monte Lindo, junto a la carretera y próximo a un puente. Se mantiene a duras penas una edificación que antaño era un restaurante de carretera, parada obligada de troperos - que transportaban las tropas (manadas) de ganado ataviados con sombrero de ala ancha chaleco y revolver al cinto - transportistas y buses. El edificio se sustenta sobre unos pilares de madera a modo de palafito. Se encuentra en situación de gran deterioro.
Un tentempié en el camino y llegada a Filadelfia a la hora de la siesta. Después de acomodarse en el hotel, visitan el museo de los colonos. Cansados se retiran después de dejar a Enrique en la casa de su primo Juan. De noche salen a cenar a un restaurante.
 
Reportaje del día


Estancia Molino Kue 
11/04/2017, martes

Enrique viene a buscarles al hotel con el todoterreno de su primo Juan Dersen. Jacob estaciona su vehículo en la casa de Juan y los cuatro: Miguel, Enrique, Jacob y el viajero solitario, se trasladan a la hacienda Molino Kue.
Enrique les indica que está cerca de Filadelfia y el viajero puede comprobar que el concepto de cercanía o lejanía es muy relativo. Efectivamente, ateniéndose a la gran extensión del Chaco, superior a la de Andalucía, los aproximadamente 85 km que distan a la estancia son una menudencia. El problema es que la carretera es de tierra y necesitan casi dos horas para llegar.
Una parada en Loma Plata para visitar la usina; un centro de producción de electricidad y otros productos que suministran a través de las coperativas a la población menonita, entre los que destacan los abonos y piensos diversos.
En Molino Kué (molino que fue) Juan y su esposa Mari les reciben con los brazos abiertos. Les preparan dos cómodas habitaciones y les invitan a un asado al estilo chaqueño.
Mientras el asado alcanza su punto de cocción toman unas cervezas y Juan va desgranando sus historias familiares.
Finalizada la velada se retiran a descansar. 



Reportaje del día


Camino a Puerto casado 
12/04/2017, miércoles

Desde Molino Kue los viajeros mennonitas, Juan y Enrique Dersen y Jacob Wall, acompañados de los españoles Miguel y Luis, inician temprano su visita a la ciudad de Puerto Casado. Después de un sueño reparador y gracias a un excelente desayuno preparado con mimo por la anfitriona Mari, esposa de Juan, el cuerpo bien alimentado y el espíritu animoso, inician la ruta de más de 190Km que les separa hasta arribar a la primera población de Paraguay que recibió, finalizado el primer cuarto del siglo pasado, a los primeros colonos mennonitas procedentes de Canadá. 
La ruta arenosa transcurre por el pantanal, inundado de agua procedente de las lluvias, en cuyo terreno crecen hierbas altas que sirven de alimento al ganado y arbolado en el que se refugian gran cantidad de aves acuáticas, rapaces y manadas de loros. El trazado está conformado por interminables rectas y el firme desigual, horadado por la erosión de las recientes lluvias, pone a prueba la pericia de Juan, que va sorteando baches y hondonadas levantando una inevitable columna de polvo que, a pesar de llevar cerradas las ventanillas del todoterreno, se introduce sigiloso hasta el interior.
Cualquier oportunidad es aprovechada por los molestos mosquitos para entrar en el habitáculo, lo que alarma a los españoles que continuamente se embadurnan de repelente.
Una parada en un área de descanso, construida en recuerdo de unas personas fallecidas en accidente, les llena de curiosidad. 
Tras aproximadamente cuatro horas llegan a Puerto Casado, ciudad bañada por el río Paraguay que discurre presto trasladando los camalotes, una especie de nenúfares que se van depositado en las orillas adornándolas con sus ramilletes de flores. 
Por Puerto Casado circulan embarcaciones que trasladan sus mercancías por el río, naves de pequeño porte y grandes barcazas.
Destaca por su gran tamaño una gran usina, con varias naves, en la que antiguamente se fabricaba tanino y que ahora se está remodelando. A la entrada solicitan permiso para hacer fotos y un amable empleado de rasgos asiáticos les indica que la fábrica está parada y la mayoría de los empleados de vacaciones. Un enorme 4x4 sale del recinto, el empleado les dice que es el gerente de la empresa que está de visita ocupado en varias reuniones. Se acerca al vehículo y les indica que el patrón volverá en cinco minutos.
Efectivamente al poco rato vuelve y se acerca a los visitantes. Habla con Miguel y le dice como excusa que los edificios carecen de interés fotográfico y se introduce en el interior. El joven gerente se excusa indicando que tiene compromisos y deja encargado al asiático de que, después del almuerzo, les enseñe las antiguas dependencias de la propiedad de la familia Casado, un terrateniente dueño absoluto de grandes extensiones de terreno en el Chaco paraguayo, de origen español, que desde Argentina, adquirio las propiedades a  principios del siglo anterior y que vendió parte de sus terrenos para el asentamiento de los colonos mennonitas.
Al viajero solitario se le antoja que el canadiense es un prepotente y reprueba su ausencia de hospitalidad y empatía. El típico tonto engreído, comenta con sus compañeros de viaje.
Después del almuerzo contactan de nuevo con el encargado que les enseña la casa y los almacenes aledaños que están remodelando para alojar a la dirección de la empresa y parte de los empleados. Durante el trayecto les comenta que es brasileño de origen japonés y no coreano como habían supuesto.
La familia Casado vendió Puerto Casado a un grupo de coreanos, perteneciente a la secta Mun, sin que sus habitantes tuvieran conocimiento de este hecho, en una operación especulativa.


Después de la visita guiada se trasladan al antiguo cementerio donde permanecen enterrados gran cantidad de los primeros colonos que llegaron a la ciudad. En sus lápidas aparece de forma reiterada la fecha de 1927.
Finalmente, antes de regresar a Molino Kue, visitan una parroquia católica regentada por los salesianos. El párroco, un salesiano polaco que lleva varias décadas en la ciudad, les comenta que tiene mucha información y un amplio archivo fotográfico,  Miguel le entrega su tarjeta y promete contactar por correo electrónico.
Los viajeros lamentan no haber dado antes con él y todos coinciden en asegurar que era una persona muy interesante y con gran información sobre la historia de Puerto Casado. Les deja con una incógnita al trasladarles la preocupación por la estabilidad de la antigua fábrica de tanino, afirmando que en dos años que la empresa lleva administrándola no ha tenido oportunidad de saber a qué se van a dedicar exactamente.
El retorno se produce de forma tranquila comentando la visita, la historia de los primeros colonos y el futuro de la ciudad.
A su llegada a Molino Kue son recibidos por Mari que les ha preparado una exquisita cena.


Reportaje del día


Visita a Casanillo, colonia indígena de los tobas 
13/04/2017, Jueves Santo

Nuevamente Mari, haciendo alarde de sus habilidades culinarias, les prepara un suculento desayuno que, como Dios manda, es bendecido con animoso fervor por nuestro páter Jacob. 
A escasa distancia de Molino Kue se sitúa la Colonia Casanillo de la etnia toba. A pocos metros del acceso se acerca uno de sus habitantes y ofrece a Juan un saco de carbón vegetal, que a sabiendas, adquiere a un precio muy superior al habitual. Un poco más adelante otra persona se le acerca y le pide un adelanto sobre el carbón que promete entregarle una vez elaborado. Juan acepta con agrado ese tipo de negocios como una particular forma de caridad, lo que le granjea la simpatía de la comunidad. 
Las pistas de arena se encuentran jalonadas de barrios con pequeñas edificaciones dispersas, entre las que destaca, un amplio techado metálico que recoge el agua de lluvia y la almacena en unos tanques que sirven de abastecimiento para la población. Cada barriada dispone del suyo. Recorridos unos pocos kilómetros llegan a un lugar en el que se encuentra un grupo de personas, junto a un pequeño edificio en cuyas paredes se anunciaba 90.3FM Casanillo Comunidad. Los visitantes descienden del vehículo y todos los vecinos allí concentrados les saludas extendiéndoles sus manos, Juan hace las presentaciones. Los españoles solicitan permiso para acceder al humilde estudio radiofónico y hacen algunas fotos. Maurino armado con sus cascos está emitiendo en directo. La emisión es de carácter religioso mennonita y Juan sugiere que nuestro misionero Jacob dirija unas palabras a la comunidad. Jacob desgrana su homilía y, en el exterior, varias personas escuchan la emisión a través de la radio del vehículo.
En la zona de carga de la camioneta se suben varias personas y les dirigen a otra barriada: Tres Palmas. De camino paran en una iglesia católica en la que se estaban celebrando los oficios de Jueves Santo. Unas fotos a la salida, una breve conversación con el párroco, y continúan varios kilómetros por la pista hasta llegar la zona céntrica de Tres Palmas. Una persona llama golpeando una especie de campana colgada de un árbol anunciando nuestra llegada. La gente se concentra junto a un porche cubierto, miran con curiosidad a los visitantes y muchos de ellos se acercan y saludan.
Miguel organiza un escenario para realizar los retratos y las personas van apuntándose a posar ante las cámaras. El libro de fotografías que Miguel muestra, a modo de carta de presentación, anima a las personas a hacerse una instantánea.
Terminada la sesión fotográfica regresan a Molino Kue. Mari les espera con sus delicias culinarias. Terminado el almuerzo Enrique, Jacob, Miguel y el Viajero se despiden de Juan y Mari y vuelven a Filadelfia. Quedan todos citados a una cena para el sábado en El hotel Florida.



Colonia Madelón. Hacienda La Patria 
14/04/2017, Viernes Santo

Como ya es habitual desayunan temprano. Hasta la Colonia Madelón, próxima a la frontera con Bolivia que ni siquiera aparece en Google Maps,  hay 190Km pasando por Mariscal Estigarribia. La última ciudad chaqueña de la ruta hacia Bolivia. La carretera está en estado de reparación y hay zonas en la que se encuentra en muy mal estado poniendo a prueba la pericia de Jacob. Transcurridas cuatro horas de viaje llegan a la Hacienda La Patria. Paran en un pequeño local, junto a una gasolinera,  regentado por una familia brasileña y almuerzan. El dueño del establecimiento les indica que trabaja en la Hacienda que tiene más de doscientas mil hectáreas, dedicadas principalmente a pastos para el ganado.
Madelón se encuentra a 15 km del local  es una hacienda de una propietaria francesa que vendió parte de sus tierras a 34 familias mennonitas  procedentes de Nueva Durango. Allí se encuentran un hermano y una hermana de Jacob y su hija Elisabeth. Pueden visitar a sus sobrinos y a Elísabeth en una breve visita que apenas dura una hora, dado que es preciso regresar con suficiente espacio de tiempo, con la duda sobre el empeoramiento del tiempo y el pésimo estado de algunos tramos de la ruta.
Afortunadamente regresan sin incidentes a Filadelfia con la satisfacción de ser testigos del reencuentro de Jacob con su hija y nietos a quienes llevaba dos años sin ver. 
De regreso, en Mariscal Estigarribia, el viajero solitario reconoce la antigua oficina de migraciones, ahora muy mejorada, en donde, aquella interminable noche del martes y trece de marzo de 2012 estuvo retenido cinco horas, esperando el bus hacia Bolivia, y no se resiste a sacar un par de fotos.

Hannes el indigenista alemán 
15/04/2017, Sábado Santo

Enrique había comentado la historia de un alemán estudioso de la vida y costumbres de los Enlhet (denominados por los colonizadores como “lenguas”), ello despertó la curiosidad de los viajeros españoles ávidos de ilustrar con imágenes  la vida y costumbres de los descendientes de los pobladores originarios del Chaco. 
Hannes Kalisch es un antropólogo alemán que vive en la comunidad enlhet de Campo Largo desde hace varias décadas; se encuentra casado con una enlhet y ha constituido con ella una familia.
Desde Filadelfia recorren aproximadamente 80Km por pistas de arena, hasta llegar a la comunidad en donde habita Hannes como un enlhet más. Les recibe en su humilde casa y compartiendo un asado de carne comenta su pasión por el conocimiento de la cultura e historia de los pobladores primigenios del Chaco.  Este investigador de campo se encuentra inmerso en el compromiso de recuperar la historia de los pobladoresoriginarios a través de la recogida de testimonios orales entrevistando a sus gentes. https://www.enlhet.org 
Un intenso calor merma el ánimo de los visitantes. Enterados de la celebración de una prueba ciclista se desplazan al lugar de la prueba y fotografían el evento. Sin embargo Miguel, como pretendía, no llega a conseguir un reportaje fotográfico de la vida y costumbres de las familias, no se aprecia buena disposición para mostrarse a los ojos de la cámara.
Regresan a Filadelfia sin cumplir con las expectativas. 


Concepción 
16/04/2017, Domingo de Resurrección
Recogen su equipaje y desalojan el Hotel Florida, Jacob, Miguel y el viajero solitario transitan de nuevo por las rutas paraguayas en dirección a la ciudad de Concepción. Las carreteras se encuentran en obras y en los tramos ya reparados pueden circular a mayor velocidad. La lluvia les acompaña en gran parte del camino, lluvias torrenciales que dificultan la circulación, pero que a Jacob le producen disfrute. 
El paisaje de hierbas altas sorteado de palmeras pindó, los característicos y simpáticos palos borrachos, lapachos y guatambús que sirven de refugio a infinidad de aves,  amenizan la vista de los viajeros. Las grandes extensiones de pasto sirven de alimento a las reses, sobre todo cebúes, que en la distancia observan indiferentes los diferentes transportes que circulan por la carretera. La ruta 5 les guía hacia su destino, más de 4h de viaje y 336Km de recorrido.
Al fin, atraviesan el puente sobre el caudaloso río Paraguay y llegan a Concepción. El viajero no ha encontrado diferencias importantes desde su anterior visita en marzo de 2012. Sigue llamando su atención la gran cantidad de motocicletas que circulan por la ciudad y el escaso interés de los motorizados por protegerse con cascos; todavía es frecuente observar familias circulando: el papá con un niño delante y detrás la mamá con un bebito en brazos.
Se alojan en hotel Concepción Palace, tratando de compensar los anteriores alojamientos. En cualquier caso, los viajeros perciben que los alojamientos en Paraguay tienen precios similares a los españoles. Eso sí, los desayunos son en general mucho más variados.
Un breve paseo por la ciudad. Al ser feriado los museos están cerrados y no pueden visitarlos. Deben conformarse con disfrutar de tres cuadros de Carlos Colombino que han podido ver en el hotel.
 La avenida principal con el constante deambular de las motos y unos simpáticos fotógrafos, que regentan un local de asado de pollos, son las imágenes que guardan en el recuerdo. Sin olvidar el puerto de Concepción en el que apenas hay actividad, salvo las pequeñas embarcaciones que transportan a pasajeros a la otra orilla del río, ahora ya motorizadas.
Al viajero solitario le sigue rondando la idea de navegar por el río Paraguay. Lamenta que ya no hay barcos de pasajeros que realizan el viaje desde Asunción hasta Corumbá, en Brasil. Le queda la esperanza de que en próximos viajes por estas queridas latitudes pueda navegar por sus aguas desde Concepción a Bahía Negra, un viaje más corto, pero seductor. Dos barcos amarrados en Concepción se aventuran, con pérdidas económicas, a facilitar este mini crucero.
Toma nota. 

Camino a Nueva Durango

17/04/2017, lunes de Resurrección 
Un merecido descanso y un nutrido desayuno anima a los tres viajeros: Jacob, Miguel y el viajero solitario. Con ilusión se dirigen a su principal destino: la Colonia de Nueva Durango. El terreno, poco a poco va tornando su color con tonalidades más rojizas, las hierbas que lo colonizan son ligeramente más finas y con mejores cualidades nutrientes para el ganado. A cada paso se observan pequeños montículos terrosos en los que anidan las termitas. El humeral es más visible.
Transitan desde Concepción por Horqueta hasta Yby Yau, por la ruta 5, y desde allí, tomado la ruta 3, pasan por Azotey, en cuya zona, les informa Jacob, se han producido algunos incidentes protagonizados por grupos de guerrilleros. Pasan por varias poblaciones hasta llegar a Barrio San Pedro. Un almuerzo reparador antes de internarse por la terrosa ruta que les llevará a la Colonia Nueva Durango.
Observan gran cantidad de pescadores con un simple sedal en los diferentes ríos que encuentran a su paso: Ypané, Verde, Aguaray y Jejuí; señal inequívoca de que hay abundante pesca.
Jacob les recuerda que se encuentra disciplinado, algo así como excomulgado, por sus diferencias de interpretación de los textos bíblicos, ahora es un  misionero evangélico que ofrece sus servicios a las iglesias. Estuvo en Filipinas y ahora presta  sus servicios en Asunción. Su próxima misión es ir a México de donde es originario. Su espíritu inquieto le llevó a realizar propuestas que las autoridades religiosas condenaron. Por otra parte fue un emprendedor e inició negocios que en su día le colocaron en situación de prosperidad, era partidario convencido de dotar a la colonia de energía eléctrica, cuestión que produjo un debate en la comunidad. A consecuencia de ello, los más integristas, en desacuerdo, decidieron marchar a colonizar otras latitudes, principalmente en Bolivia. Los negocios le fueron mal, se endeudó por encima de sus posibilidades y se arruinó.
De sus comentarios se desprende que le gustaría iniciar una nueva vida con su esposa; los hijos ya están crecidos, el más pequeño, Fran, con 18 años, piensa casarse en el mes de septiembre.  Pero la esposa no participa de sus proyectos, se siente atrapada por la comunidad que rechaza la conducta de Jacob. Vive en la casa familiar que Jacob construyó, demasiado grande, para albergar a Maria y a Peter, un hijo de 21 años síndrome de Down.
Varios hijos e hijas viven en la colonia de Nueva Durango, otros se fueron a Canadá, y su hija, Elisabeth, a la que visitaron, se encuentra en Colonia Madelón.
Al adentrarse en la pista de tierra que nos dirige a Nueva Durango,  Jacob les comenta con orgullo que él fue uno de los promotores de la ruta actual. Tuvo que negociar con las autoridades gubernamentales el nuevo trazado y con el proyecto convencer a los propietarios de los terrenos de sus beneficios. Al final, y a pesar de la resistencia pasiva de los dirigentes de su comunidad, que no quisieron colaborar, el proyecto salió adelante y,  gracias a él, ahora pueden circular nuestros viajeros, Jacob, Miguel y Luis, por la nueva ruta hasta su destino.
El viajero solitario, mientras se acercan a la colonia, recuerda las palabras de Enrique Dersen: “el mennonita no tiene un sentimiento de patria, sabe que está de paso en este mundo, y su espíritu le lleva a considerar que su estancia en cualquier lugar es provisional. Yo me siento en primer lugar mennonita, alemán por mis orígenes y parguayo por haber nacido aquí”
Una cuestión que ha llamado especialmente su atención es que los mennonitas, cuando hablan entre ellos, distinguen entre mennonitas, indígenas y paraguayos; como si ellos se excluyeran de esta última condición.
Despierta de sus reflexiones al adentrarse en la colonia. A la vista aparecen dispersas unas casas con sus accesos bien cuidados y flanqueados por arbustos o cipreses, zona ajardinada y césped bien cuidado; en torno a la casa los característicos carritos que utilizan como medio de transporte.
Llegan a la casa de la familia Wall, situada junto a una cooperativa y un silo de grandes proporciones que antaño era de su propiedad. En los porches un grupo de hombres con sus característicos bombachos vaqueros, camisas camperas y gorras, se encuentran reunidos en círculo charlando y comiendo maní, pipas de girasol y sorbiendo tereré. Les reciben con gran amabilidad y les saludan ceremoniosos tendiéndoles la mano. Peter, rompiendo el protocolo, les abraza cariñoso. Reconocen a Miguel y, Enrique y David al viajero solitario. Les ofrecen asiento y Miguel les deja el libro de fotografías que curiosean con avidez, reconociendo a los personajes y haciendo comentarios en su idioma: un dialecto alemán u holandés que mantienen desde hace  varios siglos.
Las mujeres se encuentran situadas en otro lugar del porche fuera de la vista de sus esposos y hermanos. Los niños se acercan con curiosidad y disciplinadamente reciben esperando rigurosamente su turno los dulces que los viajeros les regalan, dando las gracias y devolviendo sonrisas. Poco a poco van apareciendo todos a recibir el obsequio. El viajero no los ha contado, pero calcula que sobrepasan la veintena.
Miguel saca su computadora y les proyecta el documental “mennonitas” que Enrique Urdanoz, acompañado de Miguel Bergasa, realizaron en su visita a Nueva Durango.
En la colonia se recuerda el evento, pero nadie lo había visto, salvo Jacob, hasta ahora. Todos se afanan por verlo, y los mayores reconocen a sus protagonistas, ellos mismos de pequeños. Risas y comentarios. Más tarde Miguel se traslada a la parte opuesta del porche donde se encuentran las mujeres que, por su particular forma de actuar, todavía no se han acercado a saludar a los viajeros, ¿pudor?, ¿esperan la autorización de sus maridos y hermanos?
Los mennonitas celebran el lunes y martes de Pascua y, en los días feriados, tienen por costumbre dedicarlos al culto y al descanso visitando a sus familiares. Al ser familias muy numerosas las casas se llenan: abuelos, hijos y nietos.
Tras la sobremesa en los porches, poco a poco, cada familia se va retirando a sus casas en sus carritos y los viajeros reciben el obsequio de un refrigerio con café y pastas que ha preparado la señora María. Finalmente, ya al atardecer, Jacob les lleva a su alojamiento, un pequeño hotel de tres habitaciones que han construido cerca de la casa de David, uno de los hijos de Jacob. 




Nueva Durango 
18/04/2017, martes de Resurrección
Es día feriado en la colonia. El horario en la colonia es diferente, una hora menos. Sus habitantes se rigen por reglas propias, anclados en el pasado mantienen su idioma, costumbres y ritos. Han sucumbido a conectarse a la red eléctrica pero, a pesar de que hay buena cobertura de redes de telefonía y señal de tv no se observan, al igual que en algunas fincas limítrofes que no pertenecen a la colonia, antenas parabólicas  ni redes disponibles de internet. Los únicos locales sociales existentes son las cooperativas en las que adquieren sus productos básicos de consumo, las iglesias y escuelas. Únicamente los adolescentes, como ocurre en casi todas las culturas, se saltan las reglas y llevan semi ocultos sus transistores y sus celulares fumando y bebiendo cervezas a escondidas. La música, el tabaco y el alcohol están prohibidos por ser fuente de pecado.
Jacob les ha comentado que, en su día, trató de ofrecer actividades saludables de entretenimiento de la juventud que fueron rechazadas de plano por los regidores de la comunidad. La única actividad de ocio ofrecida a los jóvenes es el paseo con los carritos o caminando por las pistas terrosas los chicos en grupo por un lado y las muchachas por otro propiciando saludos y eventuales encuentros inocentes, tal y como se ha hecho siempre. 
Lo hicieron nuestros antepasados y nuestros padres y también deben hacerlo nuestros hijos y nietos – afirman las autoridades
Después de un descanso reparador en el hotelito que dispone de las condiciones mínimas necesarias para el descanso y la higiene desayunan y marchan a la iglesia más próxima para realizar sus capturas fotográficas. La iglesia está situada a cierta distancia y aprovechan uno de los carritos que circulan para llegar al lugar haciendo “carrito stop”
Ya saben que dentro de la iglesia no están autorizados a filmar y pasean por la campa aledaña esperando la salida de los devotos orantes. Del interior se escuchan unas oraciones entonadas de forma monocorde a modo de mantras que trasladan una sensación de paz y armonía. El culto dura unas 3 horas y de vez en cuando salen algunos feligreses a las letrinas para dar cumplida satisfacción a sus esfínteres. Algunos de ellos les invitan a entrar advirtiéndoles que no deben usar sus cámaras. Considerando la situación declinan la invitación por no perturbar con su presencia a los congregados. Tras las ventanas pueden observar la disposición de los asistentes. En la tribuna un pequeño púlpito para el celebrante y a los lados dos escaños para el acomodo de los presbíteros y diáconos. En el anfiteatro, unas bancadas separadas por un pasillo central, separa a los hombres de las mujeres cada asistente dispone de su biblia.
Esperan la salida, Miguel advierte que hay que estar preparados porque desalojan en menos de 5 minutos la iglesia y salen raudos con sus carritos a sus casas a tomar su desayuno. Así es, sin tiempo para enfocar y encuadrar, de forma ordenada, van saliendo deprisa y tomando sus carritos se dirigen prestos a la salida. En un brevísimo espacio de tiempo todos van hacia sus casas, no hablan entre ellos, simplemente se saludan con gestos y desaparecen. El pastor se demora unos segundos en salir. Miguel mantiene una brevísima conversación con él y desaloja el lugar. Las puertas de la iglesia permanecen abiertas y los visitantes entran y sacan unas fotos de la iglesia vacía.
De regreso al hotelito, no tienen la misma suerte; todos los carritos están completos y deben caminar por la ruta arenosa. El sol reinante y la humedad del ambiente no facilitan el camino. En el hotel, mientras esperan la llegada de Jacob, hacen unos retratos a un grupo de jóvenes que en su carrito se han desplazado al lugar. Jacob viene con su hijo Peter, que mediante gestos simula el tecleo de la computadora y el sonar de la guitarra pidiendo música y recordando las imágenes visionadas la tarde anterior.
Van a la casa de Jacob. La Sra María ha preparado un almuerzo y reponen fuerzas.
David, uno de los hijos de Jacob, está comprometido. Debe ir a visitar a la familia de su esposa.
Van a la casa de Enrique y comprueban la gran actividad que despega el mayor de los hijos de Jacob, atiende a sus animales: vacas, chanchos y gallinas, tiene una pequeña charca con peces, cuida sus cultivos, trabaja como maestro y tiene algunos pequeños negocios; no en vano tiene que atender a su familia, la esposa y cinco hermosos hijos. Definitivamente sigue la senda de su inquieto padre.
Por su parte, David con dos hijos, al que también han visitado, no se queda corto. Tiene una quesería y compra la leche a sus vecinos. Le ayudan en su trabajo dos empleados. Recientemente ha adquirido en pago a unas deudas un Nixan Navara con matrícula inglesa que ha puesto en venta. La tradición familiar se mantiene.
Durante el día han deambulado por la zona y han entrado en alguna de las estancias charlando con sus moradores. La estrategia de Miguel funciona. Enseña su libro de los mennonitas con fotos de visitas anteriores y la curiosidad de las personas reunidas en familia les sirve de carta de presentación para tirar nuevas fotos. En la ruta además han fotografiado a un grupo de jóvenes muchachas.
Nuevamente en casa de Jacob toman un refrigerio preparado por su solícita esposa María y al anochecer se retiran al hotel a descansar.
El viajero en el porche del hotelito trata de escribir su crónica de viaje en la computadora y es sorprendido por un grupo de jóvenes que, con un transistor, escuchan música pagana y le invitan a beber cerveza mientras observan algunas presentaciones de fotos que el viajero les muestra. Los muchachos se divierten transgrediendo las prohibiciones, escuchando música, fumando y tomando cervezas. 





Despedida de Nueva Durango

19/04/2017, miércoles
Pasaron los días feriados de la Resurrección y comienza la rutina del trabajo diario. Los viajeros se encuentran bien dispuestos para visitar la escuela regentada por Enrique, el hijo mayor de Jacob, que gentilmente se ha ofrecido a facilitarles el acceso para conocer su funcionamiento.
Por la noche han tenido compañía en el hotel, las dos habitaciones restantes fueron ocupadas por unos pasajeros, y unos transportistas de camión. Tuvieron también la visita de un sobrino de Jacob, que, enterado del libro de fotografías de Miguel, solicitó que se lo prestaran para que su esposa pudiera verlo; al tiempo lo devolvió y les invitó a visitar su casa cercana al hotel a la mañana siguiente. Una nueva oportunidad para conocer por dentro cómo viven las gentes de la colonia. 
La agenda matinal estaba ocupada y a la tarde tenían el propósito de volver a Asunción.
Se despiden del hotel y se desplazan a visitar la casa del sobrino, hacen unas fotos de la familia y a continuación se desplazan a la casa familiar de Jacob, para despedirse y recoger a Fran, el pequeño de la familia, que acompañará a los viajeros hasta Asunción, porque tiene que hacer algunos preparativos para su reciente boda en Septiembre de este año.
Jacob les deja en la entrada del recinto escolar de forma discreta. Tiene asumido que su presencia en la colonia no es bien aceptada por parte de algunas personas y no desea propiciar comentarios que puedan comprometer a Enrique.
Nada más entrar en el recinto, Enrique les recibe y ordena entrar a los escolares que han finalizado su periodo de descanso. De forma ordenada van entrando en el recinto. Primero las niñas por una puerta y posteriormente los niños por la otra. Se acomodan en sus pupitres y sin demora inician su actividad, todos levantados inician una especie de oración. Se sientan al finalizar y el maestro escribe en su pizarra la tarea a realizar. Se trata de completar una frase, cada poco el maestro dice un nombre, el alumno aludido se levanta y propone completar la palabra que señala el profesor, si no acierta invita a otro a realizar su propuesta. La tarea finaliza cuando la frase queda perfectamente construida y los alumnos mejor preparados,  situados en las primeras filas la copian en sus cuadernos.Posteriormente se van sucediendo otra serie de actividades de cálculo matemático y caligrafía. En su parte final sacan su único libro de texto, la Biblia, y recitan conjuntamente con canturreo monótono el contenido seleccionado.
Finalizada la sesión, los niños visionan el antiguo documental de mennonitas en la computadora de Miguel con gran atención y de forma completamente disciplinada, posteriormente salen del aula y se someten a una sesión fotográfica. Se despiden de los visitantes y van a sus casas a almorzar. 
Un carrito se aproxima a la escuela, trae el almuerzo del maestro. Las familias de los escolares se encargan de proporcionar la comida al profesor, además del pago solidario de parte de su sueldo y del mantenimiento del edificio y recinto, otra parte del salario la aporta el fondo de la comunidad. La Administración Educativa del gobierno paraguayo no interviene. Los mennonitas tienen completa libertad para implementar sus propios programas educativos y gestionar sus propios centros.
En realidad las comunidades mennonitas funcionan como pequeños mini estados gestionando sus relaciones con sus propias leyes y costumbres. Económicamente se administran en régimen de cooperativas y aunque no tengan reconocimiento oficial tienen sus propios bancos o cajas de ahorro. Son una minoría de la población pero se considera que generan más del 10% de PIB paraguayo.
Terminada la visita a la escuela, se despiden de Enrique y marchan a la casa de Elena, una de las hijas de Jacob que les invita a compartir el almuerzo antes de iniciar su regreso a Asunción. Al  llegar a la casa, se encuentran a la familia sentados a la mesa terminando de comer, el esposo tiene que incorporarse a su trabajo de gerente, de  inmediato, en la cooperativa situada al borde de su casa.  Unas fotos de recuerdo y Elena dispone con cariño y esmero la mesa para los visitantes. En escasos minutos ingieren los alimentos para no demorar la espera de Fran, el hijo menor de Jacob que espera en el auto para viajar en su compañía.
Se despiden de la familia de Elena e inician su marcha hasta Asunción a través de Curuguaty. La ciudad ha crecido considerablemente desde su última visita y observa una gran cantidad de motocicletas que circulan por sus calles. 
Toman la ruta 10 hasta San Estanislao y enlazan con la ruta 3 que les lleva a su destino. El barro arenoso rojizo se ha ido acumulando en las ruedas y los ejes y la dirección del vehículo tiembla y dificulta la marcha. Deben parar para retirarlo. 
En Estanislao repostan combustible y hacen algunas gestiones bancarias.La carretera está en muy buenas condiciones. El paisaje se encuentra salpicado de abundante agua depositada en charcas y arroyuelos  en los que se ve a algunos pescadores intentando atrapar sus piezas.
Llegan a Asunción a Media tarde y se acomodan en un hotel céntrico, Excélsior In. La habitación es un tanto antigua pero espaciosa. Llueve profusamente en la ciudad lo que disuade a los viajeros a salir a pasear. 
Contactan con Albert, el amigo de Enrique Dersen, quien amablemente custodiaba en su casa parte de su equipaje y toman un taxi para recuperar sus pertenencias. La intensa lluvia les permite demorarse apenas unos breves instantes para recoger las maletas y recibir la invitación a una cena familiar en casa de Albert.
De regreso, cansados del viaje, deciden cenar en el restaurante del hotel mientras escuchan música en vivo. Posteriormente se retiran a su habitación a recibir su merecido descanso.
                             




 

Final del viaje en Asunción
Jueves 20/04/2017
El reparador descanso y un magnífico desayuno han propiciado que los viajeros se encuentren listos para afrontar el día con renovada ilusión y su memoria repleta de los acontecimientos vividos en los días anteriores. Queda saludar a sus amigos de Asunción y disponer el viaje de vuelta. Las llamadas se suceden y concretan varias citas con sus amistades.
Hablan con José Gómez, el caballero español que sigue manteniendo su nacionalidad a pesar de residir varias décadas en Asunción dedicado al mejor estudio fotográfico de la ciudad y una vez cerrado su negocio a la importación y venta de maquinaria de offset e impresión. Siempre les ha dedicado su tiempo y les ha paseado por la ciudad y sus alrededores comportándose como un anfitrión incondicional.
Hacen una breve visita a Lidia Fiore, que continua incansable dirigiendo su agencia de viajes, el tiempo no ha hecho mella en su figura, se mantiene joven y activa. Se dirigen a la calle Palma para visitar las tiendas que todavía permanecen en la zona. De camino les sorprende un pequeño taller de reparación de máquinas de escribir. Lo que despierta el interés de los paseantes. Se dirigen al técnico reparador preguntándole:
– ¿Todavía se utilizan las máquinas de escribir?
– Naturalmente señores. Algunos documentos jurídicos deben ser escritos con estos medios y los letrados continúan utilizando las máquinas de escribir, bien sean mecánicas o eléctricas – responde el artesano –.
– Pero, usted tiene aquí un verdadero museo de la escritura  – afirman los paseantes –
Una sonrisa ilumina su rostro. A continuación les enseña algunas joyas que conserva en el taller que tienen más de un centenar de años y se las muestra con orgullo.
Reconoce con nostalgia que, cuando él se jubile, nadie más se encargará de esta labor y que su oficio tiene los días contados.
Posa animoso para unas fotos. Se acerca algún cliente y los visitantes se despiden agradecidos evitando interrumpir su trabajo.
En la calle Palma reconocen los mismos negocios de antaño. Todavía hay cambistas y las galerías con establecimientos de fotografía, relojes y electrónica, regentados por orientales, aunque los precios no resultan ya tan interesantes. En la puerta de entrada de una de las galerías, el viajero solitario reconoce al mismo indígena macá que un lustro antes le vendió alguna pulsera de artesanía utilizando la misma estrategia de solicitar ayuda para sus nietos. Naturalmente le compra alguna sin negociar el precio.
Almuerzan en un “rodizio” ubicado en la calle y después de hacer alguna compra de encargo se retiran al hotel tomando un taxi.
Contactan con José Gómez que paseaba por la zona que, como siempre solícito se ofrece a pasearles por la ciudad. Miguel pide unos minutos para hacer unas consultas y responder unos correos y José y Luis, el viajero, caminan mientras tanto al almacén y loft que  mantiene en una de las céntricas calles del centro histórico de Asunción. José explica que en la planta baja del edificio ha dispuesto una imprenta con las máquinas con las que comerciaba y que, poco a poco, se está con su pequeño negocio de impresión. Todo está impoluto. En la parte superior tiene la zona destinada a vivienda y el viajero la recuerda igual que la había visto hace ya cinco años.
Se desplazan en el Toyota Land cruiser que se mantiene impecable en busca de Miguel para dar un paseo por Asunción. Circulan por una amplia carretera de doble calzada construida recientemente paralela al río Paraguay, en una zona que los viajeros recordaban completamente anegada por las constantes crecidas y colonizada por unas míseras edificaciones, las chacharitas, el aspecto que va tomando la ciudad con esta obra es fantástico.
Se aprecian máquinas pesadas que continúan construyendo diques rellenando de arena la zona en previsión de continuar la denominada ruta de la costanera. Todavía se siguen observando bastantes chacaritas, las autoridades están ofreciendo a sus moradores unas construcciones más dignas para adecentar esa parte del centro histórico.
A duras penas y sin poder bajarse del vehículo consiguen robar alguna foto de los edificios oficiales más singulares. La zona está fuertemente custodiada y acordonada en previsión de nuevos actos vandálicos como los producidos al fin del mes pasado.
La ciudad se ha extendido en torno a grandes centros comerciales y hoteles de lujo dando la espalda y dejando en un lamentable estado los edificios y calles del centro histórico. Cabe la esperanza con la construcción de las nuevas infraestructuras que en el futuro se pueda implementar un plan de rehabilitación, comentan los paseantes sin gran convencimiento.
José tiene compromiso esta noche y les deja en el hotel despidiéndose hasta la mañana siguiente. 



Viernes 21/04/2017
El día se presenta atareado, han quedado con José Gómez para pasear, tienen pendiente un almuerzo con Paco De Blas, una vuelta de nuevo por la calle Palma para comprar algún regalo. Una visita al Museo del Barro y la cena familiar con los mennonitas en casa de Albert.
José llega al hotel con su auto, le advierten que tienen un compromiso con Paco y que solamente disponen de escasas dos horas. Toman la ruta rápida de salida de la ciudad por la costanera, hay gran cantidad de vehículos y la marcha se torna lenta y dificultosa, con su afán de agradar trata de tomar atajos y se pierde. Observa que apenas queda tiempo para regresar y abandona la idea inicial de trasladarles a algún lugar interesante que llevaba in mente. El regreso se hace complicado, pero la pericia del veterano conductor, sorteando atajos y vehículos, les hace llegar a la hora acordada al lugar de encuentro con Paco. 
Se despiden de su eterno anfitrión que se mantiene como un autentico chaval a pesar de que les pasa varios años.
Paco les lleva con su auto al Gran Hotel de Paraguay ubicado en la casa de la concubina de Mariscal Estigarribia una lujosa mansión que fue  remodelada como hotel, conservando los grandes salones en donde seguramente se organizaban fiestas y banquetes. El almuerzo de buffet muy bien presentado les da la oportunidad de desgranar recuerdos de los primeros años en los que Miguel visitaba a su amigo Paco Corral, las anécdotas y sucedidos, los lances amorosos, el libro en el que aparece novelada una rocambolesca historia  en la ciudad de Concepción cuyos protagonistas, con nombres ficticios, son fácilmente identificables y que regala a Miguel.
Tras el animado almuerzo, Paco les lleva a la calle Palma donde terminan de realizar algunas pequeñas compras. 
Osvaldo Salerno, en una de las salas del Museo del Barro, ha preparado una exposición retrospectiva de las fotos de Miguel que dono en su día al museo. Lamentablemente Miguel no puede asistir a la inauguración del sábado porque el vuelo de regreso es ese mismo día. Tampoco pueden despedirse en persona de Osvaldo y Ticio porque, precisamente este viernes, Ticio tiene comprometida una conferencia. No obstante se despiden por teléfono y se desplazan al museo para ver los preparativos de la exposición.
Quedan con Jacob en el museo para desplazarse después a la casa de Albert a la cena familiar que tienen comprometida.
Una breve visita al museo, un vistazo a la exposición ya preparada. Recojen los libros de obsequio que Osvaldo les ha regalado. Despedida de los gestores del museo inmersos en sus tareas, entre los que se encuentra la hija de Colombino, el ya fallecido y famoso  artista de Concepción. Y, acto seguido, se dirigen a la casa de Albert.
Una animosa recepción de bienvenida de los anfitriones y se acomodan en el porche. Albert les ofrece unas bebidas y les muestra el guiso de marmita, cocinado a la leña, al puro estilo chaqueño. 
Enrique les explica que inicialmente la casa iba a ser suya pero, al marchar a Alemania, donde lleva varias décadas como profesor de emigrantes en educación secundaria, decidió vendérsela a su amigo Albert. 
La casa de una sola planta, dispone de un amplio porche y un jardín en el que destacan unos plataneros preñados del preciado fruto y algunas planatas tropicales. Una de ellas a la que vulgarmente llaman insulina (Cissus sicyoides) es un buen remedio para combatir la diabetes tipo dos. Así que el viajero arranca unos esquejes para tratar de cultivarla en casa.
Alber retira la termita y va sirviendo los platos. Se trata de una especie de arroz caldoso con muchos sacramentos de un delicioso sabor:
– Paella chaqueña – aclara Enrique con humor
Una amena charla acompaña la ingestión del preciado alimento y la cerveza  anima el espíritu de camaradería de los comensales.
Se hace tarde y los invitados se despiden afectuosamente.

Sábado 22/04/2017
Llego el momento del regreso y preparan el equipaje. Gloria Paiva se ha ofrecido a llevarles al aeropuerto y por su  parte Lidia Fiore llega al hotel para despedirles.
Les lleva a un interesante museo religioso que, con las prisas, apenas tienen tiempo para darle un breve vistazo.
Lidia les lleva de nuevo al hotel y se despide cariñosamente.
Gloria les traslada con el equipaje al Hotel Guaraní en donde celebran su comida de despedida. Está más delgada, luce un tipo estupendo y sigue manteniendo su dulzura de trato. Les anuncia que está preparando un viaje a Fátima. Ella, tan considerada, les regala como recuerdo unas camisetas paraguayas.
Se trasladan al aeropuerto y se despiden emocionados. La despedida es breve. El viajero lamenta no haber tomado ninguna foto de Gloria, un olvido imperdonable.


VISITA A LOS MENNONITAS

Otro paseo se ha dado
esta vez en compañia
Junto a su amigo Miguel
al Chaco se ha desplazado,
de Paraguay noroeste. 

Han podido disfrutar
de muy buena compañia:
"mennonitas", que han sabido
trasladarles las vivencias
de su venida a estos lares,
historias de antepasados
que, con denodado esfuerzo,
supieron colonizar
esas inhóspitas tierras. 

Gentes de otras latitudes,
errantes  impenitentes,
que mantienen desde siglos
el idioma y sus costumbres,
luchadores incansables,
superando siempre unidos
los obstáculos surgidos,
formando un pueblo compacto.

Nacieron en Paraguay
y de abuelos canadienses,
o de Rusia, incluso China,
de Alemania algunos más
y mejicanos también.

“Mennonitas” han nacido,
esa será de por vida
su primera condición.
El trabajo es su lema
y unidos en religión
saben que están en el mundo
de paso hasta su destino.

En colonias se reparten
y de entre sus propias gentes
eligen a sus pastores
y a los maestros también.

Sus familias son extensas,
al igual que sus poblados,
siguen hablando entre ellos
un alemán muy antiguo.

Destaca sobremanera
la austeridad de costumbres
y espíritu solidario.
Su economía se basa
en el cooperativismo.

Hay grupos más integristas,
que, anclados en su pasado,
rechazan las modernidades
que les lanzan al pecado.
Siguen aún utilizando
los carritos de madera
arrastrados por caballos.

Disponen de unos tractores
para trabajar sus tierras
con unas ruedas dentadas
sin utilizar cubiertas.
Y de esa forma evitan
desplazamientos muy largos
que a las ciudades les lleve
donde reside el pecado.

No tienen televisión
tampoco computadoras
ni radios de transistor,
ni internet, ni celulares.

Ellos con petos vaqueros
y unos blancos sombreros
o unos gorras de visera.
Ellas floreados vestidos
y delantal en cintura
y unas pamelas preciosas.

Otros son más progresistas
y visten igual que todos
se desplazan en sus autos
les gustan las camionetas
y en sus casas tienen teles
celulares e internet.

Han construido ciudades
aunque las llaman colonias
tienen algunos hoteles
y bastantes restaurantes
museos, cooperativas,
fábricas y algunos bancos
cada poco hay una iglesia
y al lado alguna escuela. 
No se ven lugares de ocio
ni bares ni discotecas.

El viajero solitario
ha disfrutado estos días
haciendo amistades nuevas
y se encuentra esperanzado
y con ilusión creciente
para continuar de nuevo
otro solitario viaje
al otro lado del charco. 

 El viajero solitario, mayo de 2017


 

 





2 comentarios:

  1. Cervantes se queda pequeño a tu lado. Esta MUY BIEN el relato de nuestro viaje. Tenemos que pensar en el próximo. Gracias amigo Luis

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    1. Gracias querido amigo. He disfrutado enormemente de este viaje gracias a tu compañia. Tienes mucha razón Miguel, debemos hacer en breve otro.

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